Los pasados 4 y 5 de octubre tuvo lugar en Sevilla las Jornadas de Derecho de Familia, donde participaron  Ilustres ponentes, tales como:

  • Don José Joaquín Gallardo,Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Sevilla,
  • Don José Seijas Quintana, Magistrado de la Sala Primera del Tribunal Supremo,
  • Don Gonzalo Pueyo Puente, Presidente de la Asociación Española de Abogados de Familia,
  • Don Francisco Ruiz-Jarabo Pelayo, Magistrado del Juzgado de 1ª Instancia nº 25 de Madrid (Familia),
  • Doña Teresa Marín García, Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Valencia,
  • Doña Margarita Pérez Salazar, Magistrada del Juzgado de 1ª Instancia nº 3 de Pamplona (familia),
  • Doña Ana Dolores Sánchez López, Secretaria del Juzgado de 1ª Instancia de Fuengirola (Málaga),
  • Doña Mila Arch Marín, Psicóloga Forense y Profesora de la Universidad de Barcelona, y
  • Don Antonio Javier Pérez, Magistrado del Juzgado de 1ª Instancia nº 7 de Córdoba,

Todos ellos,  conocedores de esta rama del derecho en sus distintas vertientes.

El aforo, fue espléndido y un lleno total. Es más, después de dos días intensos,  cabe destacar desde nuestra óptica jurídica  las siguientes conclusiones:

En primer lugar,  se requiere  que todos los que participan  desde las distintas áreas, y en especial, los  jueces, deben ser más atrevidos a la hora de adoptar sus decisiones, pues muchas veces el no adoptar una decisión a tiempo,  viene perjudicar el interés del menor,  en perjuicio de la relación de éste con el otro progenitor,  al  dar oxígeno  a la acción de un progenitor, que no actúa en el interés de su hijo, sino en el suyo propio.

Por otro lado, se destacó que si se realiza una cooperación plena y multidisciplinar en el proceso, centrada en el interés de los menores, se podrá beneficiar  su desarrollo emocional, y con ello, se podrá evitar conflictos, así como posibles  patologías futuras.

Además, en estos procesos debe primar  el principio de la solución óptima, es decir, tratar situar lo mejor  posible a  todos los miembros de la unidad  familiar, aunque, obviamente, esto no sea tarea fácil.

Teniendo presente, en todo momento que, en estos procedimientos no hay ni  ganadores, ni perdedores, pues todos con la ruptura  tienen que adaptarse a la nueva situación, gestionarla y superarla en beneficio e interés de los menores, los cuales de la noche a la mañana  se han visto envueltos en la  ruptura de sus progenitores.

Finalmente, los abogados y psicólogos intervinientes en estos procesos, deben  imperar  su especialización en esta materia.